Deliciosas muffins de chocolate y nata. En mi casa, sinceramente, no duraron ni 2 días días, con el desayuno y la taza de leche quedaron genial y todos comieron sin parar.
En este caso las hemos preparado con nata, por darle un toque distinto en la elaboración y ha resultado que quedaron muy buenas.
Espero que te gusten!
- Tiempo de elaboración: 40min
- Magdalenas: 20 aprox.
Ingredientes
300gr de harina
40gr de cacao puro en polvo (Yo suelo usar el chocolate Valor, es 100% chocolate)
16gr de levadura química tipo royal (Es un sobre)
4 huevos medianos
150gr de azúcar
1 cucharadita de extracto de vainilla
100gr de nata para cocinar o montar
250gr de aceite de oliva (Puedes usar la de girasol si lo prefieres)
60gr de pepitas de chocolate
20 cápsulas aproximadamente para magdalenas
Elaboración
Precalienta el horno a 200ºC con calor arriba y abajo.
En un bol grande tamiza la harina, el cacao y la levadura, remueve con la espátula bien para que se te integren los ingredientes y resérvalo para después.
En otro bol añade el azúcar y los huevos uno a uno batiendo con unas varillas eléctricas o a mano.
Incorpora la esencia de vainilla y sigue batiendo un minuto para que se integre todo el sabor.
Seguidamente, añade la nata y el aceite de oliva sin dejar de remover.
Ahora sí, añadimos en este bol la harina, el cacao y la levadura que habías tamizado previamente y remueve con las varillas eléctricas unos 2 o 3 minutos. Si la maquina que usas tiene velocidades sube la velocidad un poco y bate hasta que consigas una masa completamente homogénea.
Prepara las cápsulas de papel sobre la bandeja de magdalenas y ve rellenándolas llegando hasta 3/4 de su capacidad.
Cuando lo tengas listo introduces en el horno la bandeja de magdalenas y hornea entre 15 o 20 minutos.
Tened cuidado en que no se os pase el tiempo de cocción. Déjalas enfriar un poco y disfruta de tus deliciosas muffins de chocolate y nata.
Nota:
Si no tienes bandeja de magdalenas usa varias cápsulas por magdalena para que no se te abran al hornearlas.
Una vez frías puedes guardarlas en bolsas de plástico con cierre (tipo las que se usan para congelar) o en un recipiente hermético. Te aguantaran varios días y permanecerán frescas.





